No sé qué sabeis de Varsovia. Mejor dicho, aunque no lo sepa lo supongo: nada. Acerté ¿verdad?. Pues yo, igual. Y en caso de saber algo es el horror del gueto o el Papa Wojtila o, todo lo más, el lío de Chopin y Georges Sand. Decido ilustrarme sobre tan ilustre ciudad a base de Wikipedia. Donde compruebo que los polacos en general y Varsovia en particular llevan siglos viviendo lo que la revista La Codorniz llamaba «Vidas Fastidiadas». Los invaden cíclicamente lituanos, alemanes o rusos. Cada invasor nuevo se carga derechos, leyes y edificios construidos por el anterior. Y esto crea en el personal cierto sentimiento de melancolía. Aparte de que como geográficamente está a sólo100 metros sobre el nivel del mar el paisanaje debe andar siempre con la tensión por los suelos. Eso sí, tienen un pedazo río, el Vístula, digno de todo elogio.
Mi pueblo, que es Madrid y cercanías, está a casi 700 metros de altura, tiene un río canijo que da mucha risa y que hemos hecho crecer visualmente construyendo a su vera, verita suya, un paseo enorme para niños y bicicletas. Aquí hemos tenido guerra civil que es lo peor de lo peor pero no nos invaden desde Napoleón. Ni antes porque lo de los musulmanes me parece que fue más bien un pacto de convivencia con menos disensiones internas que nuestro actual gobierno de coalición (progresista). Los edificios sólo se caen de viejos o cuando están cerca de alguna ampliación del Metro. Y lo más parecido a un Papa español fue el anterior que era argentino.
¿Qué tenemos entonces que ver con Varsovia? Mucho, muchísimo. Hace un tiempo descubrí que tras esa necedad del cambio otoñal de hora, tenemos el mismo horario los españolitos y los polacos de Varsovia. Y todavía me dura el trauma.
Me gusta mucho la idea de Ciudades Hermanas. O Pueblos ídem. Cooperación internacional entre lugares que no están precisamente cerca pero reúnen parecidas condiciones y modos de vida. Mi biblioteca favorita, en Pozuelo de Alarcón, está hermanada con otra de Issy-les-Moulineaux pegadita a París. Ahora bien, nosotros no estamos hermanados con Varsovia ni nos parecemos en nada. Esto de llevar el mismo horario no tiene ni explicación política siquiera. Ni económica, si a ello vamos. Varsovia es de gente seria y norteña. Nosotros somos de la esquina de Europa junto a Portugal y si hay que elegir tiramos más a alegres mediterráneos. Hasta los paisanos de nuestro norte son menos atlánticos que otros europeos. O sea, que lo de Varsovia y nosotros es una arbitrariedad.
Aunque nuestras ciudades intenten adaptarse a ello como pueden (mal). Para mí que estos repentinos vientos huracanados, las heladas antes de diciembre que me están dejando las plantas como una menestra de acelgas, la lluvia un día sí y otro también, son un intento de asimilarse a Varsovia. Pues ya podían ponernos el horario de, por ejemplo, Sicilia. Por la parte del Comisario Montalbano sobre todo.
