ESE PAPEL

En la pandemia fue protagonista. Por su ausencia. Fotos, memes, vídeos, todos retrataban las baldas en el súper vacías de ese papel. En el apagón primaveral también la gente se lanzó a la calle para invertir el dinero (las tarjetas de crédito no servían mientras estuvimos a oscuras) en ese papel. El lema patrio para este asunto parece ser «más vale que sobre que no que falte». Una frasecita, por cierto, digna de clase de español para extranjeros. Y en eso seguimos.

Voy, en mi súper favorito, al baño para un pipí de urgencias. Todo muy limpio y reluciente lo que se agradece un montón. Pero no hay ese papel. En ninguno de los cubículos del mencionado baño. Cuando, más tarde, voy a comentárselo a la cajera de turno, preguntando por el jefe o quien tenga que hacerse cargo, me llevo una buena sorpresa. Al parecer no hay papel porque lo roban. Varias veces en la misma mañana. Es la última moda. Quedo completamente desconcertada.

Nunca hubiera pensado en este tema para abrir el año 2026. Y espero que no sea premonitorio, a pesar de nuestros políticos que no descansan ni en navidades. Los políticos nuestros y los ajenos porque hay que ver Trump, con TR de tremendo.

Y yo me pregunto ¿a dónde va un país cuyo máximo interés en la vida es obtener ese papel? Con dibujitos de colores o mariposas rosas, doble, suave, en pack de seis o paquetes de doce, como sea. Pero lo más importante: en grandes cantidades. En grandísimas cantidades si es posible. Siempre.

Cada día se aprende algo nuevo. Porque lo reconozco, nunca pensé que ese papel incite a la delincuencia. Ya lo decía mi madre: a la cama no te irás sin saber una cosa más. Eso.

Leave a Reply