Lo primero es felicitaros y felicitarme a mí misma porque ha salido el sol y en consecuencia el cielo es azul durante el día y rojo naranja y morado a la hora en que se acuestan las gallinas. Como debe ser, estaba ya hartita de los cielos blancos de la mañana a la noche.
Y después, qué tristeza, darle una vueltita mental a esto de los señores acosando, pegando, violando y cargándose a las señoras. En general a la suya propia o que lo fue. Y si hay niños cerca pues… también. Ya puestos…
Todo esto, con ser espeluznante, no es lo peor. Lo tremendo es lo que lo rodea. Si la mujer no denuncia, se la juega. Literalmente. Si denuncia, se la carga. Porque la primera sospecha es que sea una mentirosa. O una exagerada. O una ambiciosa que quiera medrar en su trabajo sin tener méritos para ello. O…
Está además la teoría de la provocación.. ¿Cómo iba vestida? ¿A qué horas andaba sola por la calle?. Porque hay algunas que a base de escote y minifalda van provocando y como la carne es débil, pues ya se sabe.
Como si una mujer se levantara una mañana y se dijera «voy a poner una denuncia, que hoy tengo el día alegre y combativo». Añádase a ello lo de las decorativas pulseritas para tobillo de maltratadores que, como todo el mundo sabe, funcionan perfectamente, ya lo ha dicho la ministra.
Parece que a nuestra sociedad (y la sociedad somos todos, como Hacienda) le cuesta admitir que la violencia hacia la mujer existe. La llamen violencia familiar, violencia de género o como quieran. En esta sociedad patriarcal y posmoderna continuamos con el «la maté porque era mía». Y ya sé que no hace 15 días una mujer mató a su marido. Pero es la excepción que confirma la regla.
Total, que en las dudas, la mujer es puesta bajo sospecha y después ya se verá. Por eso pienso que las chicas tenemos que seguir pensando hasta dar con una solución. Yo he encontrado un remedio bastante apropiado pero, desdichadamente, solo parcial. Sirve para evitar violaciones, o sea, la agresión sexual con penetración. Se trata del recordado Cinturón de Castidad de garantizado éxito desde la Edad Media. No es cómodo, es cierto, pero ya puede una ir provocando con un vestido pegadísimo al cuerpo, las pechugas casi fuera y etc. podrá ser acosada, sobada y otro etc. Pero de agresión con penetración, nada. Que se fastidie el violador. Si teneis más ideas sobre este tema, contadme por favor.
