LA RECAÍDA

Desde el viernes 16 de junio, día de san Aureo, santa Julita y santa Lutgarda entre otros, hasta el reciente jueves 4 de julio, día de santa Isabel de Portugal y san Valentín de Berriotxoa y día también de la declaración de Independencia de Estados Unidos… pues que entre ambas fechas me he caído dos veces.

He tenido una caída MasterChef en la cocina de casa. Una caída que primero fue a cuatro patas al objeto de pulverizarme las rodillas y a continuación se prolongó en un decúbito no sé si prono o supino porque hace tiempo que no veo una peli de detectives  (que es donde una aprende a diferenciar los decúbitos). El caso es que hubo que llamar al servicio para que me ayudara a levantarme porque yo solita impossible mission.Y sin Tom Cruise ademas.

Y una recaída tan Espectacular que no sé cómo llamarla. Fue primero una caída Intelectual, ya que se produjo en las escaleras de la Biblioteca Rosalía de Castro de Pozuelo de Alarcón. Justo salía por la puerta y los escalones se abalanzaron sobre mí rapidísimos y con muy malas formas. Veloz yo también intenté esquivarlos echándome ligeramente a un lado. Y fracasé. Se convirtió el tortazo entonces en una caída Ecológica puesto que tanto los escalones contra los que arremetí a caderazos como  la pared lateral donde empotré la cabeza, eran de granito de la sierra de Guadarrama. Un granito gris conocido por su especial dureza y resistencia a los golpes, cuyas canteras están casi a la puerta de Madrid, es decir, producto de la tierra y sin intermediarios. Tengo un chichón de tamaño regular, un cardenal de la misma talla en la cadera, justo donde se apoyan los nardos  y el pantalón blanco que llevaba que ya no es blanco sino color “piedra”, mucho más elegante.

Lo de caerse en picado al suelo o rodar en escalón-crossing tiene su gracia al principio. Pero una vez que ya le has cogido el truco, aburre. Bastante.

Así que telefoneo a mi prima la Bruja de la Lejana China por si puede apañarme algo más divertido. Que está en un akelarre, me guasapea, y que hablaremos cuando acabe. Me pongo contentísima porque de una reunión de estas salen todas muy animadas y deseosas de hacer experimentos y cuidar o descuidar  _según gustos_al que se ponga a tiro.

Cuando hablamos otra vez, ella está en el coche. De verdad que pudiendo tener escoba mágica no sé qué hacen estas brujas modernas todo el día en la carretera y con el manos libres. En fin que le cuento. ¿Y qué hace ella? Se ríe a carcajadas, donde le verá la gracia a que vaya yo dejándome las articulaciones y tiritas de piel si se tercia por todo el paisaje ibérico…

Es que las Brujas de la Lejana China cada vez se parecen más a los médicos de medicina tradicional occidental, que se ríen del paciente o le faltan al respeto a las primeras de cambio.  Cuando deja de reirse, me explica que las caídas repetidas son Autocastigo. Así, con mayúsculas y todo. O sea que el paciente que se cae con frecuencia lo que está haciendo es Autocastigarse. Y no soy yo quien para discutir los diagnósticos de mi prima la Bruja de la Lejana China. Desde luego, la parte auto no sé cómo será. Pero la parte castigo es tal cual lo que su nombre indica.

Ahora a esperar que me mande algunas de las hierbas/pastillas de nombre exótico que les vuelven locos en la farmacia. Esas del Chi Sun Ji Guay o Chu En Lai o algo similar, que me devulevan el equilibrio y me perdonen el Castigo que del Auto ya me encargo ho.

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